Categoría: Guías informales

Mapa emocional por siete mercados suramericanos

Cuando viajamos hay lugares que te hablan y te ayudan a reconocerte. Los mercados suramericanos son, para mí, una suerte de amuleto; algo así como mi semáforo personal: si entro a uno y la señal es verde, sé que el camino elegido es donde debo estar; pero si al entrar nada me emociona, entonces me siento perdida.

Hace unas semanas me vengo preguntando ¿cuáles me han gustado más? y ¿por qué? No sé si es porque necesite tener uno cerca o porque ya comienzo a añorar aquellos días en que la aventura más frenética de la mañana era cazar nuevos sabores para el desayuno. Lo cierto es que me dio por recordar los que han tenido un significado emotivo en mi recorrido por Suramérica.

Machu Picchu sí, machupicchu no*

En febrero de 2014 crucé mi primera frontera terrestre sola, con destino a Bolivia. Recuerdo que una de las cosas que más me hacía ilusión era llegar a Perú y ver con mis ójitos esa maravilla tan reseñada como es el Machu Picchu. En Buenos Aires había leído alternativas para llegar y todas me resultaban carísimas para mi presupuesto, pero nunca me desanimé; una vez en viaje eres testigo de cómo las cosas se van dando y más aún si comienzas a compartir el sueño con otros viajeros.

 

Un primero de febrero mis pies pisaron Machu Picchu, respiraron su aire ancestral y se dejaron seducir por las adorables llamas-para mi las únicas herederas del valle-; gracias a eso compartiré contigo mis sí y mis no, después de tan desafiante experiencia.

Guía para viajar a Ecuador de mochilerx

Diversidad es mi palabra favorita para resumir tres meses de recorrido por Ecuador, el cuarto país más pequeño de Suramérica pero uno de los más ricos en naturaleza e identidad cultural. Sí, con tan sólo 283 561 km2 concentra parte de la grandeza de la Cordillera de Los Andes, está rodeado por las tibias aguas del Pacífico Sur, es hogar del valiente pueblo Shuar en su Amazonía y a su exuberante isla Los Galápagos le debemos parte de la Teoría de La evolución, desarrollada por el naturalista inglés Charles Darwin.

 

Si todos estos motivos no te terminan de convencer, agrégale que su gente es muy servicial, que sus carreteras son las mejores por las que he viajado en toda la región y que, soy mujer y viajé con Ramona (mi cámara) y Mandarina (mi mochila) sin ningún problema y además, nunca me sentí sola porque me sobró gente cariñosa y gentil con quien compartir camino.