Categoría: Perú

Rostros de mercados (Lima)

Ir al mercado de una ciudad o pueblo es más que un disfrute personal para mí. Siento que al ingresar a ellos se abre una ventana tan variopinta, extravagante, costumbrista y hasta misteriosa que no debería ser vista sólo como un destino gastronómico en la lista de un viajero.

Recorrer el mercado es acceder al imaginario social de un lugar. La mujer como ese símbolo protector, creador y administrador de los alimentos; las historias ocultas en las manos sucias de tierra, las miradas atrapadas en los cuchillos mientras se pica el nabo para la ensalada o los olores tibios que pasean por los pasillos cada vez que una olla se destapa.

Machu Picchu sí, machupicchu no*

En febrero de 2014 crucé mi primera frontera terrestre sola, con destino a Bolivia. Recuerdo que una de las cosas que más me hacía ilusión era llegar a Perú y ver con mis ójitos esa maravilla tan reseñada como es el Machu Picchu. En Buenos Aires había leído alternativas para llegar y todas me resultaban carísimas para mi presupuesto, pero nunca me desanimé; una vez en viaje eres testigo de cómo las cosas se van dando y más aún si comienzas a compartir el sueño con otros viajeros.

 

Un primero de febrero mis pies pisaron Machu Picchu, respiraron su aire ancestral y se dejaron seducir por las adorables llamas-para mi las únicas herederas del valle-; gracias a eso compartiré contigo mis sí y mis no, después de tan desafiante experiencia.