Categoría: Vaivenes

El puntito negro

¡Murcia! ¡Murcia!, quería gritarle yo desde mi colcha, pero de mi garganta sólo salían chillidos incontenibles, casi horrorosos que la espantaban más. Ella estaba allí, a mi izquierda dándole golpecitos a la puerta con su propia cabeza, atándose con sus propias manos.

El ruido había arrancado a la media noche y yo que ese día no quise molestar, entendí por vez primera lo que resultaba desagradable. Ella se levantó y husmeó por toda la habitación, buscando la causa de su despertar repentino. Levantó cajas, ropas, bolsas y hasta me colocó a mí sobre las tejas- que estaban debajo de la ventana- mientras ella, continuaba con su búsqueda.

5 lecciones aprendidas en mi intento de hacer cine*

Antes de sentarme a escribir este post, quise re-leerme en aquellas reflexiones escritas después de mi residencia de escritura para cine, en Mérida. Lo hice creyendo que me reiría de mi misma y mis vagas ilusiones de “chica ingenua quiere hacer cine” y resulta que no estaba tan errada cuando escribía que el cine se trata de ‘querer hacer posible lo imposible’ ni tampoco me equivocaba al decir que ‘escribir cine tiene el encanto de la disciplina literaria, con el guiño de la búsqueda de lo simple y la victoria del lenguaje audiovisual frente al texto impreso’.

Sirvan estas citas propias como preámbulo y augurio de esta nueva reflexión a partir de superar una preproducción llena de obstáculos económicos y emocionales, un rodaje con final de lluvia y la negativa de sus actores principales (niña de 5 años y vaca de 2) de seguir adelante a mitad de tarde.