Categoría: Uruguay

Colonia amarosa

Las ciudades empedradas con ventanales angostos, con faroles y hojas bailando por el cielo me despiertan; lejos de adormecerme por su halo innato de nostalgia, me reviven antiguos sueños y me hacen cuestionarme, ¿qué hago yo viajando sola por este fragmento del mundo? Horas después se me pasa, cuando sonrío en consenso con mis pies pisando esas piedras y agradezco el estar, el observar y el explorar.

Desperté temprano en Colonia del Sacramento, sin más plan que salir a caminar y dejar que la ciudad me hablara. Entonces salí de casa de Marcela, preparada para mi cita: con vestido, medias y gorrito y esa corazonada que a todos nos da, cuando sabemos que escucharemos las palabras de alguien esperado por primera vez.

Amparadas por los juegos del cielo

Viajar por Uruguay fue una experiencia rara-y no lo digo con un tono peyorativo-, porque más allá del disfrute que todo viaje produce, de la aventura tácita y de los desafíos, está eso que unos llaman metafísica; otros energía y otros ¿filosofía? El viaje a Uruguay fue hacia adentro, hacia los cuestionamientos de qué querer, qué hacer o por qué.

Y en todo ese vaivén, el cielo fue una guía. Aunque presentía que el invierno en la costa uruguaya me pasaría factura, no fue tan así. Muy temprano, en Valizas,  una bruma espesa cubría todo el paisaje pero pasadas las 10 comenzaba a descender y el sol brillante y coqueto se mantenía hasta llegadas las cinco, cuando él revuelto con luna y sus hijas provocaban un remolino en esa amplia bóveda que me dejó más atontada de lo que ya venía desde Montevideo.