hola2018_enaguame

Carta n°4

Querida Os:

Sí, esta carta me la escribo a mí misma, pero también podría ser para ti-

No tengas miedo. ¿Recuerdas cuando necesitabas que papá matara a las cucarachas por ti? En la selva ecuatoriana aprendiste a matarlas tu misma. O, ¿cuando te refugiabas en el vientre de mamá al no poder dormir? Ahora sabes, se llama ansiedad y la combates con meditación o cocina. Entonces, repito: No tengas miedo Os. Porque no lo has tenido viajando y cruzando fronteras y porque la vida en la gran ciudad también puede ser un lindo viaje.

Escuchaste a tu corazón y regresaste a Buenos Aires. Hoy sientes que fue la decisión más difícil del 2017, porque eres orgullosa y no te gusta volver hacia atrás, porque tenías un trabajo en el DF y ahora vives en el living de amigas. Pero, también sabes que Baires te ha devuelto la alegría de andar en colectivo a las 03:00 am., de abrazar a tus amigas y  de tomar todo el vino posible, sin importar la hora ni el día. Hoy sabes que volver no significa perder.

Volver a Baires te devolvió la tranquilidad de estar cerca de personas a quienes quieres y sabes que te quieren, te dio la confianza de recuperar calles, cafés y salas de cine, y, lo más valioso: te hace sentir en casa. Ese hogar en el que caminas en bombachas y corpiño y nadie te juzga o, también, puedes gritar y llorar a la par, sabiendo que otros pueden identificarse y unirse a tu drama.

˜° (En Baires me siento Yo) 

Vivir en México te hizo comprender que hay lugares para viajarlos y otros para habitarlos. En 2017 decidiste volver a Argentina, ahora empiezas nuevo año con el gran propósito de habitar Buenos Aires.

Y quieres aprender danza y teatro, no tanto por ti, sino por Almendra; esa historia que nació en Argentina y ahora debes terminar…como si se tratara de un ciclo.

˜° (Yo te prometo, adorada Almendra que este año dedicaré noches y horas enteras para ti)

También quieres un escritorio nuevo o, lo que es mejor, un lugar para ti, para ordenar esa cabeza y terminar el libro de viajes. Porque sabemos, eso no puedes cambiarlo; eres como los gatos, necesitas un territorio propio, saber que es tuyo, para después, llenarlo de tus manías. Un cuarto propio, con paredes libres para llenarlas de fichas y calendarios, para prender palo santo y retomar tus proyectos.

˜° (Este año, prometo terminar ese capítulo y escribir el esperado post, pre-titulado: Terminé mi libro y se llama xx. “Los después” de lograrlo (publicación, venta, etc.) los desconozco. Ya lo conversaré con mi editora, el sitio de Amazon o los portales de crowdfunding)

Recuerda: No pienses de más, no ansíes demasiado el futuro.

También quieres aprender. A gestionar proyectos, a enseñar a otros desde la comunicación y el diálogo. Más que métricas y sueños de likes, quieres hablar más, ver más, pensar más, bailar más, observar más. Aprender más.

Vivir más.

˜° (Quiero aprender a convertir mis sueños en proyectos posibles, que generen valor a muchas personas y transformen a mi pequeño mundo en un lugar habitable, desde la cultura, la identidad y la relación entre personas que se abracen e inspiren)

También quieres-y lo necesitas-alimentarte mejor, hacer ejercicio, meditar más. Seguir cultivando tu pequeño espacio contigo misma, saber expandirlo, compartir lo que antes hacías, solo contigo, ahora con otros a quienes también les guste. Crear comunidad. Integrarte a grupos con gustos similares.

Y es suficiente, no más Os. Porque también es bueno sintetizar, no querer TODO ya mismo. Ser balanceado no solo en la cocina, sino en la vida.

2018 empieza. Hay sol en la ventana, tienes agenda nueva, acabas de comer torta de auyama, lees a Paul Auster, cantan pajaritos afuera, tu familia está bien, tus amigos están aquí.

Agradece este comienzo.


P.D.: Escribir para uno mismo no es fácil. Hablarse tampoco. Mi Yo consciente se mezcla con su otro par. Disculpas lector, disculpen editores.

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