Machu Picchu sí, machupicchu no*

En febrero de 2014 crucé mi primera frontera terrestre sola, con destino a Bolivia. Recuerdo que una de las cosas que más me hacía ilusión era llegar a Perú y ver con mis ójitos esa maravilla tan reseñada como es el Machu Picchu. En Buenos Aires había leído alternativas para llegar y todas me resultaban carísimas para mi presupuesto, pero nunca me desanimé; una vez en viaje eres testigo de cómo las cosas se van dando y más aún si comienzas a compartir el sueño con otros viajeros.

 

Un primero de febrero mis pies pisaron Machu Picchu, respiraron su aire ancestral y se dejaron seducir por las adorables llamas-para mi las únicas herederas del valle-; gracias a eso compartiré contigo mis sí y mis no, después de tan desafiante experiencia.

  Todos los sí

1.Si quieres ir a bajo costo, camina

 Para acceder a la “Vieja Montaña”, un paso obligado es Cusco, la hermosa ciudad que te recibe y también te enamora. Estando ahí verás agencias de turismo en cada esquina, todas te ofrecen paquetes de los más variados; el epicentro está en los alrededores de la Plaza de Armas.Junto con Agus y Yani, mis compañeras argentinas encontradas en la ruta, nos propusimos no pagar más de 100 dólares, así que armadas con impermeables y polainas salimos a caminar por la ciudad, nos desviamos del circuito más accesible y tomamos callecitas empinadas y en una de ellas-subiendo por el Museo del Inca- conocimos a Omar y su cartel de “Oferta para estudiantes” nos hizo chinchin en los ojos.

Entramos, aprovechamos el tener la agencia para nosotras solas y nos explayamos: Agus contó su historia del robo, recurrió a las artes del buen chamuyo argentino; Yani y yo reímos y como gatitos de la suerte complementamos el viejo arte de la persuasión. “¿Tienen carnet estudiantiles?” y no, la verdad, somos las viajeras menos precavidas y más despistadas que existen. Pero la sonrisa y la buena charla dieron resultados. Omar nos ofreció llevarnos por 90 dólares con traslado en auto hasta Santa Teresa, dos noches de hotel y tres comidas incluidas. Lo que otras agencias nos ofrecían por 160 dólares. ¡Toda una ganga!

2.Si crees que pasarán a buscarte a la hora prevista, ¡olvídalo! Esto es Suramérica 

 A la mañana siguiente madrugamos y a las 7:15 hrs. estábamos en la puerta del hostel esperando nuestro transporte. 7: 30 tic tac, 7:45 toc toc, ¡Nos estafaron! Los nervios, el desespero, las llamadas, la desconfianza que nos asalta a veces. Pero, en medio de nuestras pataletas, apareció el auto, con los respectivos guías, sin identificación-¡claro!-; con un papelito, nuestros datos y el apuro respectivo. Eran pasadas las 8:00  y faltaba llenar el resto de los asientos.

Entonces, terminamos saliendo de Cusco cerca de las 9:00., pero ni para quejarnos. Caminos de cascadas, ríos de agua revuelta golpeando a las piedras, montañas imponentes, aire fresco y puro y un chofer al mejor estilo de Rápido y Furioso: si había un charco, qué importaba ¡que se mojen los vidrios!, que se le revuelvan las tripas a las chilenas (las pobres hasta vomitaron); ¿no vienen en busca de aventuras? ¡zas!

De las siete horas que duró el recorrido sólo hicimos una parada en Santa María para comer. Una rica crema de espárragos, milanesa con arroz, papas fritas y gaseosa fue el menú.

3.Si te gusta la naturaleza, ve despacio, detente a ver a las mariposas

Ya en la Hidroeléctrica nos revisaron los documentos y accedimos al camino presidido por las vías del tren. Unos 10 km. nos separaban de Aguas Calientes, sin embargo para qué apurarse. Esos torrentes de agua merecían ser contemplados, esas rocas querían recibir miradas cariñosas.

A nuestro ritmo Yani, Agus y yo fuímos caminando, saludamos cuando el tren nos pasó por al lado, nos llenamos de lodo y, por segunda vez, nos emborrachamos de lluvia.

Caminando despacio encuentras lindas mariposas descansando sobre charcos de agua, caracoles durmiendo, posadas ecoturísticas y las huellas de otros caminantes desdibujadas en la tierra húmeda.

4.Si tienes problemas físicos ve con calma

  Uno de mis mayores miedos cuando tomé la decisión de llegar al valle a pie fueron mis limitaciones físicas (asma, hiperflexibilidad genética en las articulaciones, desgaste de rótula) pero también me conocía, sabía que si iba a mi ritmo; tomando pausas, sin apuros, podía llegar. Y así fue, advertí a las chicas y nos separamos. Llegué una hora después a la llegada de ellas.

5.Respirar el Valle Sagrado es una experiencia única

Las montañas estaban cubiertas por una bruma espesa, mis ojos alcanzaban a ver chispas verdosas a mi alrededor pero no había una imagen nítida. De a poco, las imponentes piedras fueron apareciendo; los caminos macizos y salpicados de lluvia me recibieron, así como ese aire silencioso y fresco que es sinónimo de la grandeza de nuestra naturaleza. Machu Picchu se me mostró como un enigma gigante, con esas divisiones, con sus escalones altos y fuertes, con un pragmatismo visible en cada esquina, ventana o pirámide construida. La humildad y la fuerza conjugadas al servicio de los restos de una civilización convertida en mito.

  Todos los no

1.Cuidado con engaños

De regreso a Aguas Calientes, salí a caminar por sus calles en búsqueda de comida. Me encontré con menús en japonés, inglés, portugués, francés y más. En el pueblo todo está pensado para el turismo, así que ¡ojo! No te dejes ver la cara. Pregunté por el mercado local y estaba ahí a pocas cuadras. En casi todas las ciudades peruanas hay un mercado, con precios accesibles, con gente divertida y productos autóctonos de la región.

Así fue como conocí el mercado, observé las múltiples variedades de papas, probé queso fresco-muy parecido al venezolano; saladito, esponjoso, con sabor a pura leche- y me comí un plato de sopa de verduras; pescado, arroz y papa, y un vaso de jugo de parchita-maracuyá le dicen por estos lados- por menos de 2 dólares.

2.Nada de corridas ni angustias

Sé que la emoción por estar en el Machu Picchu es desbordante, que quieres tomarte centenares de fotos, que quieres saber hasta el último detalle. Sin embargo, después de estar ahí puedo decirte que si gozas de todo el día para explorar las ruinas, ¡tranquilo! Ellas no van a desaparecer, han sobrevivido a siglos e inclusive burlaron a la corona española.

El mejor horario para caminar tranquilos el Valle Sagrado es después de las 14hrs., cuando la mayoría de turistas regresan (suelen pagar el tour más barato y las agencias le exigen estar a una hora determinada). Si a las 10:00 tienes que hacer malabares o trucos con photoshop para borrar a la gente que se cuela en tu foto, luego de esa hora no tendrás de qué preocuparte.

3.No te quedes sin un guía

Está bien que quieras ahorrarte unos soles, pero si quieres escuchar anécdotas de cómo fueron construidas las casas y sistemas de riesgo o, si quieres resolver acertijos con cierta orientación, paga por un servicio o hazte el vivo y sigue de cerca a un grupo grande. Yo lo hice y me funcionó.

Algunos tour-como el nuestro- incluyen un guía personalizado para el grupo, pero como ya sabes, llegué una hora después de la cita.

Machu Picchu carece de una buena señalización, así que si vas por tu cuenta en algún momento te sentirás perdido.

  Datos útiles

A.Itinerario de viaje

Día 1

9:00  Cusco – Santa María. Cinco horas en auto, pasando por la ciudad de Quillamba. Parada para almorzar y descansar los pies.

14:00 Santa María – Santa Teresa (Hidroeléctrica). Unas 2 hrs. más; allí se chequea el pasaporte y se avanza por las vías del tren.

16:00  Hidroeléctrica – Aguas Calientes. Entre 2 y 3 hrs. de caminata. Se llega al hotel, se descansa y se prepara para ir a cenar en grupo.

20:00 Durante la cena se retiran las entradas a las ruinas y se distribuyen las guías de cada grupo.

Día 2

4:00 Se retira el desayuno en el hotel. ¿Pero quién desayuna a esa hora? -“Tu abuelo”, diría mi mamá-. Las galletas y sándwich nos llenaron el estómago más tarde.

4: 30 Encuentro con nuestro guía y formación en fila para iniciar la subida.

5.00 Iniciamos la caminata. Tienes todo el día para caminar por el valle.

Al regresar se descansa en el hotel. No está incluida la comida de ese día.

Día 3

Al mediodía el bus te espera en la Hidroeléctrica para regresar a Cusco.

B. Transportes alternativos

Si caminar no va contigo, si te gustan las comodidades o tienes otras limitaciones, hay dos empresas de tren que ofrecen servicios diarios hasta Aguas Calientes.

Para bolsillos solidarios  está Perurail con boletos ida y vuelta desde 140 y hasta 750 dólares, dependiendo el servicio que selecciones.

Para bolsillos más estrechos, Incarail también te lleva con precios desde 120 hasta 140 dólares.

En ambos sitios web se pueden adquirir los boletos con anticipación.

C. Mejor época para ir

De mayo a diciembre el sol brilla desde temprano. El resto del año la lluvia es diaria y, algunas veces, no se puede acceder caminando.

Y si vas por libre, sin tour ni paquetes fabricados (opción muy válida y valiente), puedes asegurarte la entrada a las ruinas comprándola con suficiente tiempo en la web oficial.


*Este viaje se realizó en febrero de 2014.

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