MANIFIESTO

Enagua en Argentina, Colombia, Ecuador y Paraguay. Fustán en El Salvador, Nicaragua y Guatemala. Peticote en Panamá y en otros países, simplemente fondo. La enagua ha sobrevivido a cuatro siglos y es sinónimo de mujer e identidad.

En el presente las cholas suramericanas siguen llevando enaguas bajo sus faldas vaporosas, más al centro de América su uso está ligado a celebraciones regionales por su practicidad y comodidad. Entonces, la enagua es también tradición, folclore.
Desde chica me gustan los vestidos, por la fascinación que me provoca la tela moviéndose con el viento y porque son mucho más ligeros que los pantalones. La verdad, nunca me he puesto una enagua porque a nosotras-generación del siglo XX-no se nos enseñó a usarla. Alicia sí tenía varias en el clóset y yo las contemplaba y aunque, a veces, me tentaba la idea de vestirme con una y mirarme en el espejo, no lo hice. Pero, la imagen sigue ahí, la pregunta de a dónde fueron a parar las enaguas de Alicia después de su viaje infinito, también.

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*soy un cuaderno*

A mi me gusta escribir y lo concibo como un movimiento constante, una búsqueda permanente de identidad.

Cuando decidí transformar Los viajes de Os en enagua.me me armé una lista de palabras; unas más comunes y simplonas, otras más conceptuales como enagua. Y escribía, tachaba, me movía, respiraba el Chapultepec y en esos vaivenes apareció Alicia, ella conmigo bailando con las enaguas puestas. No hubo manera de seguir pensando, en ese momento nació enagua.me y lo escribí en mi cuaderno, en mi agenda y en hojas sueltas como un ritual; como ese ejercicio que me acompaña desde los 13.
En mis cuadernos de papel lleno páginas con aventuras mientras viajo, intento dibujar con palabras a las personas que conozco y me abrazan en el camino. Escribo de mis miedos y los confronto con mis sueños y a veces también pasa que después de noches de insomnio me despierto con imágenes del inconsciente que quisiera traducir a un lenguaje entendible. Nunca escribí un diario de sueños, pero me gustaría hacerlo y experimentar qué ocurre.

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Lo que sí hago es leer, viajar en esas páginas creadas por la imaginación de otros y escapar de mi realidad cuando me siento aturdida. El ejercicio se repite con el cine y esas vidas que por horas me dejan ser un testigo distante a través de la pantalla.
En esos mismos cuadernos me acuerdo de mí misma. Cuando los demás están ocupados, cuando caen aguaceros afuera, cuando bebo café-con-leche en mesones solitarios o cuando la alegría me deja robarle segundos para documentar esas emociones. Escribo muchas cosas en mis cuadernos, pero ellos no tenían nombre. No había metáfora para identificarlos. Antes.
Ahora he decidido compartir esas páginas, llevarlas a la aurora digital y seguir experimentando.
Estás en enagua.me: un cuaderno lleno de historias sueltas escritas por mi.

*somos viajes*

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En el mundo hay cuadernos de texturas y colores diferentes. Con líneas, cuadritos, muchos blancos y amarillos. También hay cantidad de lectores y escritores para esos cuadernos: curiosos, creativos, soñadores, cuadrados o circulares.

Para mí lectores y escritores son eternos viajantes, porque tienen la habilidad de ir de una página a la siguiente o, de un paisaje a otro con la misma comodidad o nostalgia con que se miran a  las palabras y atardeceres pasados, esos que dejamos atrás para poner la mirada en un próximo horizonte.

Los cuadernos de enagua.me se declaran viajantes y pueden ser leídos por todos, en especial por niños con corazones gigantes que practiquen los sueños como rutinas y el aburrimiento como pasatiempo. Corazones que disfruten hacer de sus latidos fuertes sonajeros sobre la arena del desierto, las olas del mar, las piedras de la montaña y cualquier otra geografía invisible a nuestros ojos mas no a nuestra imaginación.
No todo es alegría en este cuaderno, como la vida tampoco es puro sueño. En mis páginas hay miedos, tormentas y broncas como sé, las hay en los tuyos.

Un escritor viajante no oculta sus sentimientos, aprende de ellos. Un escritor viajante no se avergüenza de temer, al contrario se fortalece al saltar todas las piedras del camino. Un escritor viajante siente melancolía y muy a menudo ella es su mejor musa.

*creo*

Creo en el movimiento constante del mundo y de mi misma porque soy transformación.
Creo en las ideas que nacen de los sueños porque ellos son inspiración.
Creo en la pasión porque nace del corazón; contagia, mueve, renueva. Ella es la madre de todas las musas.
Creo en la igualdad de géneros, razas, voluntades y oportunidades. Soy mujer y viajo sola, tengo títulos universitarios pero mi mejor escuela ha sido la ruta y las historias de su gente.
Creo en la libertad como el derecho más humano e intransferible. Somos libres de decidir, soñar, desprendernos y construir un pequeño mundo en donde ser felices con los colores, sabores y corazones que se identifiquen con nuestros latidos.
Creo en la integración como medio para comprender la realidad que nos rodea. Integrarnos a la cotidianidad del shuar en Ecuador. Integrarnos a la mesa de Leticia para saber la importancia de la leña en una noche invernal, en pleno agosto uruguayo. Integrarnos a la fila del mercado en Venezuela para reconocer la angustia, el hambre.
Creo en la tolerancia. El mundo es diverso, muta a cada segundo. Reconocer nuestras diferencias nos lleva al abrazo, al crecimiento y a la defensa del mestizaje como sinónimo de identidad.

*comparto*

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En 2015 nació Los viajes de Os, semilla que ahora germina en enagua.me. En ese blog compartí experiencias mientras viajaba por Suramérica y Cuba, hice mis primeras guías de viajes y fotorrelatos por el camino. En este cuaderno encontrarás parte de esa aventura en la sección Postales Narradas. Para comenzar te invito a leer los siguientes artículos:
Aunque en Los viajes de Os escribía sobre cine y literatura, me sentía limitada por el nombre. Fueron muchas las historias que dejé de compartir por temor a que mis lectores se sintieran confundidos.
Enagua.me ahora me da esa libertad desde la sección Trinitarias, en la que compartiré recomendaciones sobre películas y libros que me inspiran, además de ser una pequeña vitrina de mis propias creaciones. Este jardín aún le falta mucha agua, pero puedes ir conociendo algunas de sus flores:
Otra limitación que me imponía Los viajes de Os era no poder compartir las imágenes de mis sueños. Uno de los mini-proyectos que me planteo desde enagua.me es compartir un Diario de Sueños para entre todxs encontrarles significado. Esta sección aún está vacía, pero pronto mi inconsciente se manifestará.
Una deuda de mi antiguo sitio fueron las cartas y con enagua.me espero hacerme cargo. En Epistolario Abierto espero construyamos una comunidad de gente que ama escribir y recibir cartas sin importar límites geográficos. Muchas veces imagino un libro compuesto de esas cartas que entre todxs nos enviaremos.
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Mi Escaparate es la hoja blanca y suelta de este cuaderno. Mi intención es llenarla de libros escritos por mí, para que ustedes puedan leerlos. Llenar sus cajones de historias que me gusten y entusiasmen en el oficio de seguir viajando con la palabra.

Mientras lees navegas en la sección Sobre mi, en la que me presento como la srta.Enagua y te cuento mi historia. También puedes irte a nadar al Baúl de intenciones en donde me hago preguntas, les busco respuesta y reflexiono sobre mis años como blogger, viajera y soñadora. Puedes conocerme más leyendo cualquiera de estos tres escritos:

¿Por qué viajo?
7 cosas que aprendí viajando por Suramérica
¿A dónde vamos en 2017?

Todas estas emociones son enagua.me Un cuaderno de muchos viajes posibles que creen en la palabra para levantar puentes y derribar fronteras.